
Estaba en la casa de Pai Mai y una chica que arreglaba la alarma le dijo -¿Tendrás un destornillador chico? ¡Para qué! Al Pai se le alegró la mañana y creo que el día completo. Miró hacia abajo y abrió los ojos un poquito más de lo habitual, tiene esa costumbre cuando atrapa las mejores ideas. Y si, –habrá pensado, -la vida me sonríe. Se le presentaba un chiste perfecto que no desperdició. Y es que justamente el otro que estaba oyendo esa pregunta era yo. Vivo de las herramientas, soy 90% manual, me la paso construyendo cosas, arreglando esto y aquello y principalmente desarmando todo lo que pueda, para ver como funciona, mi edad mental fluctúa entre los 50 y los 7 años según qué objeto tenga al alcance de la mano y soy de los que conciben la existencia a partir de Arquímedes.
Parece que Pai siente buena curiosidad de tipo antropológico por los talleres, las carpinterías y otros ámbitos de transformación de la materia. No es que vaya a desarmar un auto para curiosear supongamos, el regulador climático, lo suyo es la celebración de la inteligencia que cree encontrar en esos lugares; mirando una llave de torque o una refiladora puede decir ¡Fa!, que lindo aparato, para que mierda lo usaran. ¡Cuánto misterio! Es obvio entonces que Pai tiene más libros que herramientas, es inimaginable de otra forma, y es por lo tanto poco probable que tenga algún destornillador de ningún tipo. Pero poco probable no es cero, aunque se trate de Pai, entonces cuando la chica le pidió el destornillador no podía contener el ataque de picardía que le dio mientras yo sonreía como una especie de gurú ferretero de cartulina. Revolvió un poco por ahí y apareció con una cajita de cualquier tamaño menos del de una caja de herramientas y dijo -¡Si, ya te doy, acá tengo mi caja de herramientas! Por supuesto le dije -esto no es real, no existen esas cajas de herramientas ¡Ridículo! Mientras me reía pensé: pobre, todavía tiene que comprarse todo, las pinzas, las llaves, la infaltable “pico de loro” ¡un martillo! Y tres segundos después me dije ¡No! El hijo de puta tiene esa caja de herramientas, no la va a cambiar, no va a conseguir otra ni le interesan un mínimo carajo los picos de ningún pájaro ¡Entonces el muy pícaro se está riendo de mí! Si, claro, casi seguro que fue así. ¡Despertate che! Encima para relamerse como una hiena, la chica le dijo sin ningún tipo de complicidad, -ah, tomá, ok, me re-sirvió. Y él le contestó –si, viste, ayer armé un escritorio con este pequeñin. Por supuesto con su ridículo destornilladorcito sentí que me hacía una marca imaginaria para escarmiento, una marca en la frente a lo Voldemort.
Otra más para el camino, como decía la publicidad, fue lindo, además me dio un déjà vu de otro amigo que se llama Finito Gelosi y hace mil años que no veo, que es un artista plástico y poeta y era capaz de preguntar sinceramente ¿Porqué tiene tantas rayas un tornillo?
Esta gente me da la misma curiosidad antropológica pero de sentido inverso cosa que genera dos preguntas: primero ¿Puede sobrevivir una persona sin una pinza? Y como la respuesta es sí, conozco al menos dos casos, la segunda es: ¿Debo calibrar mi relativómetro? (aparato para la evaluación relativa de todo) La respuesta es: si, debo calibrarlo y retocar algunos valores.
Así que acá va un intento de calibración del relativómetro aplicado a cajas de herramientas y sus derivados:
-Todos los humanos usan herramientas. Algunos usan realmente pocas.
-Las herramientas no tienen un tamaño absoluto. Para manipular un núcleo atómico se usa un aparato millones de veces más grande que ese núcleo y en un barco hay electricistas que usan alicates miles de veces más pequeños que el mismo barco.
-El tamaño no importa. Para un tornillo ridículamente pequeño siempre habrá un destornillador ridículamente pequeño que lo complemente.
-No se inventan herramientas por si acaso, siempre la necesidad está primero. Tampoco hay yacimientos de serruchos o de tijeras.
-Si las herramientas son extrañamente pequeñas, las cajas donde se guardan también.
-Hay neologismos como herramientas de gestión o virtuales o argumentativas pero la herramienta propiamente dicha es algo hecho de materia.
-Nadie puede ser feliz sin al menos una herramienta. Hasta los sacerdotes usaban cortaplumas.
-Nadie es tan inútil que no necesita de al menos una herramienta. Desconfíe de lo contrario, podría estar en presencia de un político de carrera.
-Las herramientas se fabrican para un fin específico pero casi nadie respeta ese principio. Por ejemplo: todo sirve para martillar, la gente martilla cosas hasta con un zapato, y he visto por otro lado, casos de martillos usado como palancas para levantar muebles. También vi un caso de martillo-juguete sexual pero era muy bizarro, debe ser una aplicación poco frecuente.
Bueno, después de este intento de acomodar el marote y compartir la intimidad de la caja de herramientas de Pai Mai me voy volando a lo de Freire que tiene una oferta de llave extractora de sopapas de bombeador.
6 comentarios:
Me hizo reir mucho. Pero mucho. Comparto parte de sus reflexiones, pero debo confesar una máxima que explica la exietencia de esa caja y lo innecesario de pensar en otra: "lo que no puede arreglarse con mi caja de herramientas (veáse imagen), amerita el llamado a un técnico y/o especialista".
Máxima que sólo se puede flexibilizarse señalando que hay ocasiones en las que un amigo o un tío puedan salvarte del valor hora-hombre de un técnico y/o especialista.
Perddooooon Troncha, pero no pudimos asistir al cafe artístico. No hay excusas, sí explicaciones. El único rato tranqui del día fueron los mates con Pulpo, el resto...mal y caro.
a saber: sin auto hasta las 18.30 cuando el mecánico dijo listooo, serían unos 709 pesos. 279 de la polea, 170 de buje & born y 250 de mano de obra. Uuuuuy, me rompieron el orto. Salgo de ahi con 6 pesos en el bolsillo y fue a comprar perchas a La Muñeca. Rocé un carro metalizado que me rayó una puerta del tutú nuevo. Más caliente aún llegue al hogar y mientras bajaba cosas de la mudanza se me cerró la puerta con la lave del auto adentro. Amiggoooo, esto te sale 60 pesos y no te rompemos nada. Clinck caja para un cerrajero de emergencia. UUUUUUUFfFFFFFffffFF.
Me tomo cinco minutos y miro algo en la tele. Sí, sucedió: el tele se rompió. Y la concha de la madre al viernes 10 de octubre de 2008.
Por esas boludeces no pude asistir al café, pero mejor porque seguro que desbordaba el río Luján y se mojaban los cuadros
Usted rompió una cadena de mail por la salvación del padre Pebete, ahí aclaraba perfectamente que le iban a pasar cosas así. Pero no se preocupe más, la plata que puso se toma en concepto de pay-per-view-indulgencia y hoy ya no le va a pasar nada. Espero que aprenda la lección y si no me cree preguntele a Benjamin que lo tiene ahí al lado.
Atención Chris, por favor espero su comentario. La Timba Teta
Pai como usted sabe Dori aceptará sus disculpas porque a veces es
políticamente correcta y entiende que lo cotidiano es dificil y que la vida no pasa por un cuadro ni por un café por mas literario que sea
Pero como yo, Troncha, soy su secretaria de prensa le bato la justa:
No importa los motivos. Lo cierto es que usted ha dejado un vacío
en la velada paqueta .
Luego de que las voces se acallaron, los bocaditos y el vino se agotaron,los cuadros
quedaron en penumbras, y fueron apilándose las blancas sillas de
plástico, la artista ,que mostró sus costados más sensibles, abundantes como su aspecto, siguió las instrucciones precisas de su autor preferido para desahogar la inquietud que le provocó su ausencia.
Y lloró.
Lloró correctamente, sin que su llanto fuera escandaloso ni indefinido.
Su llanto fue común pero aplicado, con contracción del rostro, sonido
espasmódico, lagrimas y mocos. y una sonada enérgica como broche final.
No necesitó imaginarse al pato cubierto de hormigas. Solo con imaginarlo a usted fue suficiente. Mientras lloraba se tapó la cara con decoro,con las dos manos y las palmas hacia adentro.
No pudo llorar con la manga del saco contra la cara y en el rincón porque la blusa era mangas cortas y habia sillas amontonadas justo en las esquinas.
Como es menester lloró 3 minutos, no más.
Y despues empezó a olvidar. (*)
Como yo la acompaño siempre y mi personalidad no es la de las moqueantes le di unos sopapos en la nuca y le dije ¡Pero dejate de
joder!! y abrazadas nos fuimos por los bares del pueblo a tomarnos
unas birras lamentando profundamente no habernos llevado lossanguchitos que sobraron
(*) la justa es una adaptación - afano de Instrucciones para llorar.
Historias de Cronopios y de Famas de Julio Cortazar
Pulpo ¿usted no estará pensando en comprar un bono de esos con que roba Robador para ponerse tetas, no? ¿O quiere que se las ponga Chris?
No entiedo... este e un mondo dificcile pero no para tanto!
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